3 enigmáticas Zonas Arqueológicas Mayas

Si estás pensando en hacer algo diferente este fin de semana, ya sea con tu pareja, con la familia o con los amigos más cercanos, aquí te describimos 3 zonas arqueológicas que valen la pena visitar.

Cobá

Esta zona arqueológica perteciente a la civilización Maya se encuentra a unos noventa kilómetros al este de Chichén Itzá y unos cuarenta al noroeste de Tulum. El posible significado de Cobá podría ser de cob, ‘lo que tiene humedad’, o musgo y á, o , ‘agua’, es decir ‘agua con musgo’, o ‘humedad de agua’. Si bien es cierto que la ciudad nunca quedó en el olvido, la mayor parte de los estudios arqueológicos de la zona no se realizaron, sino hasta principios del siglo XX, por la dificultad que imponía la selva para llegar al lugar. En 1972 el Instituto Nacional de Antropología e Historia comenzó a desarrollar la zona y construir accesos para investigadores y visitantes. Actualmente, los vestigios de la pirámide son una de las principales atracciones turísticas de la región.

Hoy día viven comunidades en los alrededores. La población quintanaroense de Cobá tenía 1167 habitantes, según el censo de 2005. Cobá se encuentra al sur de Tulum.

 

 

Ek Balam

Ek Balam es un nombre en lengua maya yucateca, formado por los vocablos ek’, con el que se denomina al color negro y que también significa “lucero” o “estrella”; y balam, que quiere decir “jaguar”. Puede traducirse entonces como “jaguar-oscuro-o negro”. Sin embargo, algunos hablantes de maya en la región también lo traducen como “lucero-jaguar”. En la Relación de Ek’ Balam, escrita en 1579 por el encomendero Juan Gutiérrez Picón se menciona que el nombre del sitio proviene de un gran señor que se llamaba Ek Balam o Coch Cal Balam, quien lo fundó y gobernó durante 40 años. Sin embargo, la evidencia arqueológica no nos ha proporcionado alguna prueba de la existencia de dicho personaje. Mientras que en el glifo emblema hallado en unos monumentos de piedra llamados Las Serpientes Jeroglíficas, se menciona tal como el nombre del sitio en el Clásico.

Se ubica a 190 kilómetros al oriente de la ciudad de Mérida, Yucatán, tomando la Carretera No. 295, que se dirige a Tizimín. A unos siete kilómetros después del poblado de Temozón se localiza una desviación que conduce a Santa Rita; en dicho pueblo se toma el acceso norte y a unos 2 kilómetros de distancia otro desvío que conduce directamente a Ek Balam.

 

 

 

El Castillo de Tulum

Fuentes del siglo XVI designan al sitio como “Zamá”, que en maya significa “mañana” o “amanecer”. El nombre de Tulum, es relativamente reciente, y se traduce como “muralla” o “palizada”, en alusión a la muralla que aquí se conserva.

Tulum es el sitio más emblemático de la costa de Quintana Roo, debido a su ubicación privilegiada y la excelente conservación de sus edificios y pinturas murales. Es bien conocida su muralla, que delimita al conjunto principal por sus lados norte, sur y oeste, ya que el sector oriental mira al mar Caribe; tiene cinco accesos y dos torres de vigilancia.

El sitio está presidido por El Castillo, el basamento más alto de Tulum, que conserva un templo con tres accesos ornamentados con columnas serpentinas y dos mascarones zoomorfos en las esquinas. Frente al Castillo hay una plataforma para danzas y al suroeste se encuentra el Templo de la Serie Inicial, donde se encontró la fecha más temprana documentada en Tulum: 564 d.C.

Al norte se encuentra el Templo del Dios Descendente, con un pequeño basamento sobre el que se construyó un edificio decorado con la imagen de esa deidad, principal elemento iconográfico de la ciudad. Frente a este conjunto está la calzada principal, con varios edificios; el más importante es el Templo de los Frescos, cuyas pinturas murales retratan a una serie de seres sobrenaturales residentes en el Inframundo, que constituyen uno de los más importantes testimonios de la pintura mural maya prehispánica. Continuado por la calzada pueden verse los palacios conocidos como la Casa de las Columnas y la Casa del Halach Uinik.

En el acceso noreste, la Casa del Cenote, documenta la importancia que dieron los mayas al culto acuático vinculado a los cenotes, y cerca de allí se observa el Templo del Dios del Viento, nombrado así por su basamento circular, relacionado con Kukulcán, dios de los vientos.

 

Fuente: Instituto Nacional de Antropología e Historia

 

 

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