El arte de transformar a la Riviera Maya en una comunidad

En Quintana Roo los desarrolladores inmobiliarios tuvieron que reinventar la forma de sobrevivir y lo hicieron con creces; hoy se vive una recuperación impresionante

 

El paraíso tiene su sinónimo terrenal: se llama Riviera Maya.

Situada en una franja de 130 kilómetros en la costa oriental de Quintana Roo, sus playas de fina y blanca arena, cristalinas aguas turquesa que encierran la segunda barrera de arrecifes de coral más grande de la tierra, un sistema de ríos subterráneos y cenotes con un ecosistema único, son lugares de ensoñación infinita.

Selvas y manglares, suelo paradisiaco, regalo de la naturaleza a México.

Exuberante selva tropical que conserva una abundante flora y fauna, y los nítidos vestigios de una prestigiosa cultura ancestral.

No en vano Cancún es el segundo destino en México con más reservas de viajeros en todo el mundo.

El panorama económico de la zona se mueve alrededor del servicio a los visitantes dentro de los hoteles y actividades recreativas; sin embargo, también ha generado un boom en los desarrollos inmobiliarios, debido a que la afluencia turística provocó un crecimiento de la población en el área.

La fórmula es la combinación de playas para todos los gustos: familiares, aisladas, para surfear o bucear; acompañado del estilo de vida relajado y casual; en contraste con la vida nocturna; así como la oferta gastronómica y de entretenimiento.

De ahí que sea uno de los destinos más representativos del país. El éxito se debe al trabajo de todos los involucrados en la industria turística mexicana, quienes día a día mantienen el sello de excelencia en hospitalidad.

Pero no siempre fue así.

Durante 2009 y 2010, Cancún y la Riviera Maya vivieron una de las épocas más difíciles en la historia del mercado inmobiliario. Cancún cumplía 40 años de su fundación y se veía sumida en una terrible crisis inmobiliaria, derivada del desplome que ocurrió en la economía mundial a partir del año 2008 y acentuada por la epidemia de influenza AH1N1, que literalmente expulsó del país a los turistas.

Y en medio de un centenar de desarrolladores, hay quienes tienen un sello distinto.

Imagine a este grupo de mexicanos cuya misión será construir y vender propiedades en diversos sitios de la Riviera Maya, y próximamente San Miguel de Allende.

Compran una extensión, y antes de planear su desarrollo; mucho antes de que los lápices del arquitecto diseñen las estructuras y las máquinas ingresen, se reúnen y en un acto de absoluto respeto, y veneran a la tierra.

Sí, existen desarrolladores cuyo espitiritu de comunidad lo transforman en éxito.

O es su espíritu de comunidad el que los conduce al triunfo.

El relieve a lo largo de la costa es plano, con la excepción del yacimiento arqueológico de Tulum, y cubierto con un bosque semitropical seco, o manglar bajo.

El litoral ofrece magníficas gamas de arena entrecruzadas por rocas coralinas.

El agua del mar del Caribe es transparente y turquesa y se pueden ver peces de todos los colores.

La región está formada geológicamente por una inmensa meseta caliza. Esta roca tiene la particularidad de ser permeable, por lo que numerosas redes de grutas y galerías subterráneas se crearon con el paso del tiempo. Debido a que la capa freática era bastante elevada, las grutas se llenaron con agua para formar los “cenotes”.

Algunos son accesibles al público para nadar, bucear o espeleobucear.

En noviembre de 2017, el Financial Times posicionó a México, en específico a la Riviera Maya, entre los 10 mercados inmobiliarios con mayor crecimiento en el mundo.

Esto da pie a que las ventas en este sector se incrementen 20 por ciento anual, desde el último lustro.

 

Fuente: Redacción excelsior

 

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